Abróchense los cinturones, vamos a despegar

Abróchense los cinturones, vamos a despegar

Llegó la hora. Vuelven las ilusiones, los nervios, las alegrías de un gol o la impotencia de una ocasión fallada. Vuelven los rituales de cada fin de semana, de coger nuestra camiseta y bufanda e irnos a nuestro templo. Vuelven las previas en la calle Tajo, de ver a tus hermanos, esos que llevan dentro esta pasión llamada Real Betis.

Comienza una temporada, y es innegable que viene con otro aire. Parece que este año se ha optado por poner en el tapete lo importante, jugadores contrastados y de nivel. El enésimo proyecto de esta directiva que quieren conseguir un crecimiento y una estabilidad deportiva. Ojalá lo consigan.

Los béticos venimos de una época llena de penurias y sinsabores. Tenemos argumentos más que suficientes para poner todo en tela de juicio, ser pesimistas y no ilusionarnos. Pero ahora es el momento de estar más unidos que nunca. Aparcar las tensiones, diferencias y egos y remar todos en la misma dirección. Animar más que nunca, que las 50000 gargantas canten al unísono, y que cada jugador sienta que su afición lo respalda, lo empuja y lo apoya. Nuestro templo, ya remozado, quiere vibrar de nuevo. Quiere ver ese bufandeo que tiñen las gradas de verde y blanco. Quiere que todo el estadio se contagie de los canticos de Gol Sur. El exilio se acabará pronto, y que mejor manera que dando lo mejor de nosotros.

Hay motivos para ilusionarse, pero siempre hay que tener los pies en el suelo. No hay que cometer errores del pasado. ¿Ilusionarse? Pues claro, pero siempre con cautela. Es un proyecto nuevo, muchos cambios, un estilo diferente y muchos jugadores por acoplar. Todo necesita un rodaje o un trabajo para que se dé un resultado. Hay que tener paciencia, tanto para lo bueno como para lo malo.

Sin duda se nos presenta un año bonito e ilusionante, pero no exento de dureza. Lo único que pretendo con estas líneas es que seamos conscientes del poder que tenemos como afición. Todos juntos y en la misma dirección será más sencillo. Debemos ser el jugador número 12 que dé la asistencia de gol, porque el gol lo debe de meter el equipo. Y esa es la responsabilidad de la plantilla, hacer gol, vencer, luchar ganar. Su afición nunca va a fallar. Ya es hora de que nos den alegrías y nos recompensen nuestra fidelidad. Una fidelidad que no conoce límites. Un amor ciego que nunca a morir. Vamos a demostrar a los nuestros de lo que somos capaces. Vamos a mostrarle al mundo que somos el Real Betis Balompié, y de que juntos somos imparables.